RFuentes

12/11/2020

El pasado 10 de noviembre, el SARS-CoV2 se llevó a nuestro compañero Ramón Fuentes, responsable de la Unidad de Informática y Comunbicaciones del CENIM.

Es difícil, en momentos como éste, escribir en recuerdo del amigo que se ha ido y cuyas palabras no volveremos a escuchar. Ramón ha pasado una parte importante de su vida unido al CENIM, en dos momentos diferentes. En los 80 se unió al entonces recién remodelado Laboratorio de Electrónica. Eran años de cambio y transformación al nuevo mundo digital y los llamados ordenadores compatibles empezaban a incorporarse en nuestros laboratorios. Por aquel entonces pocos sabían que se escondía dentro de esas cajas mágicas que tanto escribían como calculaban. Ramón, con una sólida experiencia en electrónica aprendida en el sector privado, era de esos pocos privilegiados capaz de destripar los ordenadores, cambiar tarjetas gráficas e instalar todos los programas imaginables. Fue, sin duda, un elemento clave en la implementación de estos equipos. Años después cambió de aires (que no de Institución) hacia lo que hoy es el actual Centro de Ciencias Humanas y Sociales. Finalmente, en 2017 volvió a casa. Para los que ya habíamos tenido oportunidad de conocerle fue una gran alegría, para los que no le conocían fue un descubrimiento.

Ramón es de esas personas que se hacía querer. Siempre dispuesto a echar una mano, a arreglar lo que otros estropeábamos, a buscar soluciones para lo que no éramos capaces de hacer funcionar. Su risa, sus enfados con el mundo, su amabilidad, sus Beatles… Todo eso se nos ha ido con esta infame pandemia que ha cambiado nuestra manera de vivir y de entender el mundo. Te echamos ya de menos, compañero: has dejado un vacío demasiado grande. Que la tierra te sea leve.  

(Texto elaborado por Juan J. de Damborenea, Profesor de Investigación del CSIC)