recubrimientocorrosion3

24/04/2019

Un equipo multidisciplinar del CSIC, en el que han participado investigadores del CENIM, ha desarrollado un recubrimiento sostenible y biocompatible para aleaciones de magnesio que mejora su resistencia a la corrosión, pero que también permite una corrosión progresiva y controlada. El recubrimiento se adhiere perfectamente al sustrato y presenta una alta densidad, lo que multiplica sus aplicaciones en este tipo de aleaciones metálicas.

Actualmente, las aleaciones de magnesio se emplean en automoción, aeronáutica y electrónica, debido a su baja densidad y peso. Pero su menor resistencia a la corrosión que otras aleaciones ligeras, como las de aluminio o titanio, constituye una importante desventaja frente a ellas.

El recubrimiento desarrollado por un equipo multidisciplinar del CSIC, en el que participa  el investigador Iñaki García, del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC) y científicos del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP-CSIC), resuelve este problema. Para su obtención, la pieza de magnesio se sumerge en un disolvente eutéctico profundo, un líquido iónico de bajo coste que se obtiene de la naturaleza y que permite disolver sustancias, entre ellas sales y óxidos metálicos con mucha facilidad. La particularidad de este procedimiento es que incorpora cerio en su composición, que actúa como inhibidor de la corrosión

Las sales del disolvente otorgan al recubrimiento propiedades específicas que se podrían aplicar en implantes biomédicos

La variedad de sales que pueden estar presentes en el disolvente eutéctico ayuda a obtener recubrimientos con diferentes composiciones y propiedades específicas, por lo que se podría investigar la aplicación de las aleaciones de magnesio en los implantes biomédicos.

En el caso de la fabricación de prótesis, un aspecto clave es controlar la velocidad de corrosión de las aleaciones de magnesio dentro del cuerpo humano. Así, se puede conseguir una degradación progresiva de la prótesis a medida que el hueso se regenera. De esta manera, la prótesis se disolvería progresivamente y se evitaría una segunda intervención quirúrgica.

Este procedimiento permite obtener recubrimientos densos mediante un proceso que no comporta efectos medioambientales adversos ni riesgo toxicológico, y cuyo coste es más económico y competitivo respecto a los líquidos iónicos convencionales.

Fuente: R+D CSIC

Acceso a la noticia

recubrimientocorrosion